| talla | XS, S, M, L |
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Falda Guacamaya
$ 310.000
Descripción
Sales con una falda larga y vuelves con una corta, sin cambiarte. Basta con recoger la malla: la maxi que llegaba al piso se vuelve una mini, y la tela sobrante cae a un costado, suelta.
Y con ese gesto cambia también cómo te sientes. En maxi, la falda te alarga de la cintura al tobillo y te hace caminar más despacio, más segura, con un aire sofisticado que llama la atención sin pedirla. En mini, aparecen las piernas, la malla se balancea a un lado y de pronto la noche se siente más ligera: más atrevida, más libre, con ganas de bailar. Es la misma falda para dos versiones tuyas, y pasas de una a otra en diez segundos.
Arriba, la mini va drapeada en diagonal y se ciñe a la cadera. La tela es elástica y suave, así que se siente firme sin apretar y se queda en su lugar aunque te sientes, camines o bailes. Justo donde termina la mini empieza la malla, que baja liviana hasta el piso. Al caminar casi no pesa: roza las piernas, deja ver la piel a través del color y se mueve con el aire. Llevas una falda larga sin sentir el calor de una falda larga.
El estampado son pinceladas de acuarela en turquesa, azul marino, verde lima, amarillo y rojo sobre marfil, con trazos anchos que corren en diagonal. En la versión maxi, el color baja de la cadera al tobillo; en la mini, se concentra en el drapeado. Es un print que da alegría con solo mirarlo, y que se nota a varios metros.
Es para el día que empieza en almuerzo y termina en fiesta, el viaje con una sola maleta y la noche en la que todavía no sabes a dónde vas a terminar.
La amarás porque te deja ser elegante a las ocho y atrevida a la medianoche sin pasar por la casa. Porque la malla te hace sentir vestida y fresca al mismo tiempo. Y porque cuando la recoges a mitad de la noche, alguien siempre te pregunta cómo lo hiciste.
La ubicación del estampado puede variar entre prendas: cada una es única.
Detalles
Material: mini en 72% poliéster filamento, 28% elastómero, elástica y suave. Parte inferior en malla net square, liviana y fresca.
Mini drapeada en diagonal, ceñida a la cadera.
Malla que continúa desde el ruedo de la mini hasta el piso.
Convertible: al recoger la malla, la maxi se transforma en mini.
Estampado de pinceladas en acuarela en turquesa, azul marino, verde lima, amarillo y rojo sobre marfil.
La modelo usa talla S.
Cuidados: lavar a mano con agua fría y detergente suave. No usar blanqueador ni suavizante, porque el suavizante degrada el elastómero. No retorcer, para no deformar la malla ni el drapeado. Secar a la sombra, colgada. No planchar la malla; si hace falta, vapor a distancia.
Cómo usarla (y verte increíble)
Maxi, el look de nuestras fotos: top blanco ajustado y anudado en la cintura, cadenas doradas en capas y sandalia de tacón. El blanco arriba deja que todo el color quede en la falda.
Mini, para la noche: recoge la malla hacia un costado y déjala caer. Con el mismo top y un tacón de tiras, el look pasa del almuerzo a la fiesta sin cambiar nada más.
Día de playa: maxi, con top de vestido de baño o bralette, sandalia plana y canasto. La malla se mueve con la brisa y deja pasar el aire.
Lo de arriba va liso y corto. El print ya tiene cinco colores; un top blanco, negro o crudo que termine en la cintura deja ver el drapeado, que es lo que estiliza la cadera.
Prueba la versión mini antes de salir. Mira frente al espejo como cae la malla y cuánto la recoges. Si ya lo tienes claro, en la noche lo haces en diez segundos.
Sin cinturón. El drapeado ya marca la cadera y un cinturón encima lo aplasta.
Dorado y en capas: cadenas finas, aretes medianos. Con una falda tan alegre, las joyas acompañan sin competir.
El zapato según la versión: con maxi, tacón o plataforma para que la malla no arrastre; con mini, lo que quieras, desde sandalia plana hasta tacón alto.
Y cuida la malla: nunca la retuerzas al lavarla y no la planches directo. Es la parte que hace posible la transformación, y la más delicada de la prenda.













































