| talla | S, M, L |
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Vestido Cañaguate
$ 410.000
Descripción
De frente es el vestido más dulce del clóset. De espaldas, el más atrevido. Y cuando lo llevas puesto, sientes las dos cosas a la vez.
El corpiño se ajusta al torso y lo sostiene limpio, sin varillas ni elástico, con un escote cuadrado y tirantes anchos que se apoyan firmes en el hombro. Te subes la cremallera y la postura cambia sola: los hombros atrás, la cintura en su lugar. El talle baja en punta hasta la cadera y desde ahí se suelta una falda fruncida con tanto vuelo que la sientes moverse alrededor de las piernas a cada paso.
Atrás, la espalda queda descubierta en una U profunda hasta la cintura, y ahí se cierra con un lazo que amarras en moño. Las cintas caen largas sobre la falda. Es el detalle que nadie espera cuando te ve llegar, y el que todos recuerdan cuando te vas.
El algodón 100% le da cuerpo a la falda, la mantiene abierta y hace que el vestido respire en pleno calor. Se siente fresco sobre la piel, de esos que te pones a mediodía y a las seis de la tarde sigue siendo cómodo.
Y el amarillo es un amarillo de sol, cálido y luminoso, que ilumina la cara y se ve espectacular contra la piel bronceada. Es imposible ponértelo y tener un mal día.
Es para el almuerzo largo de domingo, el matrimonio de día, la tarde de verano en la que quieres sentirte linda sin esforzarte.
Lo amarás porque te hace caminar más contenta, literalmente. Porque es romántico de frente y sexy de espaldas, y eliges cuál mostrar según hacia dónde te gires. Y porque el algodón te deja disfrutar el calor en lugar de sufrirlo.
Detalles
Material: 100% algodón, con cuerpo y fresco.
Escote cuadrado con tirantes anchos.
Corpiño ceñido con costura bajo el busto.
Talle en punta a la cadera.
Falda fruncida de gran vuelo, largo midi.
Espalda descubierta en U hasta la cintura, con lazo de amarre en moño y cintas largas.
Color amarillo.
La modelo usa talla S.
Cuidados: lavar a mano o en ciclo delicado con agua fría, separado de prendas de color. No usar blanqueador. Secar a la sombra, colgado, para que el amarillo no pierda intensidad. Planchar a temperatura media por el revés; el algodón se alisa mejor si lo planchas un poco húmedo.
Cómo usarlo (y verte increíble)
Almuerzo de domingo: pelo recogido en moño alto o con pinza, aretes dorados pequeños y sandalia plana de cuero. Con el pelo arriba, la espalda y el lazo quedan a la vista.
Matrimonio de día: sandalia de tacón de tiras en nude o dorado, aretes con presencia y clutch pequeño en fibra o carey. El amarillo ya es festivo; los accesorios van neutros.
Tarde de verano: alpargata de yute, canasto y gafas grandes. El vestido resuelve el look entero.
El pelo, arriba siempre que puedas. Entre la U de la espalda y el moño de la cintura, atrás está la mitad del diseño, y el pelo suelto lo tapa.
El lazo, como lo prefieras: moño grande con las cintas largas para un look romántico, o moño pequeño y cintas cortas para uno más pulido. Amárralo frente al espejo, de lado, para ver cómo cae.
La logística de la espalda: adhesivo o un brasier de espalda baja. Con una U tan profunda, cualquier banda se ve.
Collar corto o nada. El escote cuadrado enmarca bien una cadena fina, pero con la espalda tan protagónica, las joyas pueden ser mínimas.
Dorado, cuero café, rafia y carey. El amarillo es cálido y pide accesorios cálidos; el plateado lo apaga. Si quieres un acento de color, el blanco es el único que lo acompaña sin competir.
Nada cruzado sobre el cuerpo. Una correa atravesada aplasta el vuelo de la falda y cruza justo sobre la espalda descubierta. Bolso en la mano o al hombro corto.
Y aprovecha el vuelo: la falda se abre al caminar. En fotos, de espaldas y mirando por encima del hombro; es la toma que muestra el vestido completo.















