| talla | S, M, L |
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Vestido Manzanilla
$ 290.000
Descripción
Tiene bolsillos. Ya con eso muchas dejan de leer y lo meten al carrito — pero el Manzanilla tiene mucho más que eso.
Es un mini de la colección La Sabrosa con escote corazón y busto estructurado que enmarca sin apretar, tirantes finos ajustables y una falda con vuelo que arranca justo bajo el busto. Ese corte alto es el que hace la magia: la pierna se ve larguísima y el torso corto, sin que se note de dónde viene el efecto. El ruedo termina en un volante que le suma movimiento y ese aire de vestido que camina contigo.
El print es una composición floral romántica sobre fondo crema — flores silvestres en lavanda, amarillo y azul dibujadas con detalle de ilustración botánica, no de estampado genérico. Es dulce sin ser infantil, que es el equilibrio más difícil de lograr en un floral. Como cada pieza se corta donde el print cae, la tuya es única.
La tela es de apariencia lino, fresca y liviana, y la falda va forrada por dentro para que puedas caminar a contraluz sin pensarlo. El cierre va en la espalda, invisible desde el frente.
¿Por qué lo amarás? Porque es de los vestidos que reciben cumplidos sin que hayas hecho ningún esfuerzo. Porque el escote corazón con tirantes finos favorece a casi todos los cuerpos y no pelea con la ropa interior. Y porque tiene bolsillos, y eso en un vestido bonito es un lujo raro.
Detalles
Material: 100% poliéster de apariencia lino, fresco y liviano.
Vestido corto de falda con vuelo y volante en el ruedo.
Escote corazón con busto estructurado.
Tiras delgadas ajustables.
Bolsillos laterales.
Forro interior en la falda.
Cierre en la espalda.
Estampado floral exclusivo en tonos lavanda, crema, amarillo y azul.
La ubicación del estampado puede variar entre prendas: cada una es única.
Cuidados: Lavar a mano en agua fría o en ciclo delicado. No usar blanqueador. No retorcer. Secar a la sombra. Planchar a temperatura baja por el revés.
Cómo usarlo (y verte increíble)
Brunch especial: sandalias en tonos nude, trenzas sueltas y labios peach. El print ya tiene lavanda, azul y amarillo conviviendo; lo demás mejor se queda callado.
Turismo en la ciudad: gafas grandes, flats dorados y tote de fibra natural. Con bolsillos y falda con vuelo, este vestido camina kilómetros sin quejarse.
Noche en el trópico: sandalias con cuña, low bun y aretes llamativos. El tacón alarga lo que el corte alto ya venía estilizando, y el recogido deja el escote corazón despejado.
Nada que corte la cintura: el vuelo arranca justo bajo el busto y ahí está todo el efecto. Un cinturón o una chaqueta amarrada al ombligo te devuelve el torso que el vestido acababa de quitarte.
Metales cálidos siempre: dorado o crema. Es lo único que pone de acuerdo los cuatro colores del print — la plata y el negro le apagan la base crema.
Y si lo sientes demasiado dulce, no cambies el vestido, cambia el zapato: sandalia de cuero cognac en vez de nude, joyas más gruesas, gafas oscuras. El mismo Manzanilla deja de ser romántico y se vuelve interesante. Tiene dos personalidades y casi todas le conocen una sola.





















